


Se acerca la Navidad y con ella las luces, los villancicos, las ilusiones,.. y cómo no, los dulces típicos de la época. Creo que ya os comenté que me gustan todos, y desde que los hago todavía mas .
Comencemos con unos mantecados, éstos se los vi a José Manuel, Asopaipas, y como bien aclara la diferencia entre los polvorones y los mantecados, es que éstos últimos tienen forma redondita y en ocasiones se puede adornar con ajonjolí, en cambio los polvorones su forma es ovalada, con azúcar glass por la superficie y aromatizados con alguna especie.

Me quedé prendados de ellos y manos a la obra!!!! son sencillos , con un aroma y textura ideales.
Ingredientes
375 grs manteca de cerdo ibérica
750 grs harina
375 grs azúcar glass
3 vainas de vainilla

Elaboración
Lo primero que tenemos que hacer, y lo más importante, es el secado de la harina.
Extendemos la harina sobre la placa del horno, que estará precalentado a unos 150º, y horneamos durante 30 minutos, removiendo de vez en cuando, para que no se nos queme y se vaya tostando uniformemente.
Cuando haya adquirido un ligero tono tostado, la retiramos del horno y dejamos enfriar.
En un bowl grande o sobre la encimera de la cocina, mezclamos harina (ya fría), el azúcar glass, la manteca de cerdo (yo uso marca elpozo) y las semillitas de las vainas de vainilla. Mezclamos todo el conjunto hasta que quede perfectamente unido.
Ahora es el momento de dar forma a nuestros mantecados. Yo voy haciendo porciones poquito a poco, para ello dispongo una pequeña cantidad de masa sobre el silpat, la estiro y aplasto con la palma de la mano. A mi me gustan altos, unos 2 cm de altura, pero eso ya es a vuestro gusto, y con un cortapasas redondo le voy dando forma.
Les dí un poquito de huevo batido por encima y alguno los espolvoree con ajonjolí.
Disponemos las formas encima de la bandeja de horno cubierto con papel y horneamos durante 20 o 25 minutos en horno precalentado a 200º. Es importante ir vigilando para que las piezas no se tuesten ni se quemen en exceso, ya sabéis que cada horno es un mundo.
Retiramos la bandeja del horno y dejamos que se enfríen totalmente antes de sacarlos ya que cuando se quitan todavía están blanditos y corremos el riegos de que se nos desmoronen.
Una vez fríos los podemos guardar envueltos en papel de seda y a ser posible bien escondiditos para que no desaparezcan.
Fuente: Asopaipas. Recetas de cocina casera























